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Los Tres Cielos

Los Tres Cielos
Los Tres Cielos Antología de Poesía Amazónica Ed. 3600 320 p. La Paz, Bolivia, 2013

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“¿Existe la poesía amazónica boliviana?”, se pregunta a mitad de camino Homero Carvalho en el ensayo que antecede a esta  antología de poesía, mientras  reflexiona sobre la esencia del discurso literario de una región que estaría albergando un ‘otro’ hacer poético. Y a lo largo de introducción, justifica desde un marco temporal y conceptual, por qué es posible pensar esta nueva geografía literaria, a partir de una reestructuración social, (tras el año1952) y de los efectos producidos en todos los ámbitos de la cultura, por este hito político y social.
La configuración de un territorio literario no es, sin duda alguna, tarea sencilla. No se  trata simplemente  una  selección responsable y consciente de escritores, obras, géneros, etc. a partir de un criterio previamente elegido. Tampoco se trata de una elección que haga eco de una eventual demanda individual, o institucional, como es el caso. Es más bien, una construcción conceptual y teórica, que como tal se apoya en un andamiaje  constituido antes que nada por la percepción sensible del antólogo, así como por los demás factores externos por él mencionados. A saber, esta selección es posible, pues los escritores elegidos y sus textos, se inscriben en “una cultura que está definida tanto por la cosmovisión como por el lenguaje de las etnias que la habitan, (…)  una manera de pensar y de sentir el universo y la vida, que esta se expresa en la mitología, en la música, en las tradiciones orales, en las costumbres, en el lenguaje común y, por supuesto en la literatura, estamos hablando también de lo lingüístico, con un acento peculiar que posee giros gramaticales propios y el lenguaje español enriquecido por palabras y términos de las numerosas etnias que poblaron y pueblan esta región, podemos concluir que sí existe una poesía amazónica y una poesía que se escribe desde esta región, porque existen autores nacidos en la Amazonía Boliviana y otros que han decidido vivir en esta región o escriben sobre ella” (H. C. O). Queda claro, como allí mismo se explica, la Amazonía misma, no es “per se” temática obligada.
Y si bien el espectro de autores es de una amplitud remarcable, ya por la trayectoria que algunos tienen, ya por la juventud y la frescura de otro/as (además de la intrínseca variedad temática y estilística del grupo que constituyen) este “sentir el universo” los vincula para conformar un gran fresco poético. Así, tenemos un Luis Andrade, que evocando “el olor de la guayaba” rinde un homenaje a la amistad a través de la misma escritura, y articula estas experiencias sensibles, la del contacto con la naturaleza y la de la expresión lírica, en “Guayabas. Carpe Diem”,  en una  sinestesia poética muy propia este y otros escritos (cf. “Los amantes” y su policromía). Desde otro lugar, Oscar Barbery, muy brevemente, nos ofrece su mirada de la luna, esa luna tantas veces descrita y homenajeada en la tradición local, esa luna tan propia del tunante  como del poeta, “luna-moneda” en el breve poema homónimo.
En esta antología, Homero Carvalho Oliva prescinde de los límites geopolíticos trazados por la historia de nuestros países y con los que hemos construido nuestro sentido de pertenencia regional y nacional, y de pertenencia a un momento histórico. Límites con los que se han elaborado varias decenas de anteriores antologías literarias, que, con frecuencia coinciden o incluso refrendan, los antes mencionados linderos regionales. Aquí se desafía al lector a encontrar en sí mismo una nueva subjetividad regional con el fin de apreciar de una manera distinta la “realidad” literaria. Homero Carvalho concilia las diferencias que estas limitaciones impusieron a anteriores trabajos, tiene un claro espíritu incluyente, pretende exponer el sentimiento al igual que la técnica, la emoción al igual que el saber literario, reúne al nacido en estas tierras con el llegado y “aquerenciado”. No es solo Santa Cruz, Beni, Pando la “querencia” que encantó a propios y extraños. Toda la selva y sus ríos, montes, llanuras, lluvias y humedad, acogen a este gran grupo de poetas. “Empieza la noche a levantarse”, de Pablo Carbone, es otra muestra de lo afirmado por nosotros, poeta en cuyos textos la mujer, la pasión, y la escritura se funden en un solo gesto. Toda la selva y sus llanuras, en la que se incrustaron pequeños pueblos, es la que aparece entre líneas en “A Santa Cruz un día cualquiera…” de Ruber Carvalho.
La Amazonía, en palabras del autor, es ese mítico espacio donde “los ríos eran potros domados”, imagen que habla por sí sola. Y aún son el aire que respiran todos, por eso dice Ruber Carvalho “Si vas a llevarte el aire/ a mí que me quede el río …/”… Es también tierra de duendes, aún los que “desandan sus calles de arena/ y la ubicua pena de las chicharras/se hace infinita como la misma arena”. La Amazonía se disuelve cual sus ríos.. también en los pueblos de frontera de los que nos habla Aníbal Crespo Ross (Luz y sombra vacilan).
Gran homenaje a esta tierra, el que se hace en la presente selección de versos. Y un gran presente para todos los lectores.

 

Claudia Bowles Olhagary